
lunes, 20 de junio de 2016
domingo, 19 de junio de 2016
"El micromundo que constituye cada relación de pareja es visto desde fuera como un misterio insondable. Un pequeño universo poblado de manías, gestos cómplices, costumbres auto asumidas, rutinas y encontronazos que se expanden, se contraen y tienen el característico peligro de poder quebrarse en cualquier momento, como todo lo que rodea las relaciones humanas."
Es tan complejo este universo que cuesta creer que la manera de sobrevivir ante el mismo es la simpleza. Ser puros y sinceros con el otro. Confiar. Creer en lo que nos dice, en lo que siente, en lo que demuestra. Mas allá de pensar en la ingenuidad, se trata de saber que una relación solo existe si las dos personas se arriesgan. Arriesgarse a los celos, al dolor, a la nostalgia, a extrañar, a necesitar, a la verdad, a la fidelidad, a lo monótono, hasta a veces a la rutina; pero principalmente a ser feliz. Cuesta tanto mantenerse simple, no llevar todo más allá de lo que es, no sobre pensar las cosas inventando lo que no pasó. Cuesta tanto no pensar en qué podría pasar, en el futuro, en el miedo que en el fondo siempre existe.
Pero, "¿cuáles son los condicionantes de cada decisión tomada? ¿Qué delgada línea separa la ambición del egoísmo? ¿Hasta qué punto somos capaces de perdonar o justificar los actos de la persona amada?"
No siempre el problema es uno mismo. Al ser una relación, ambas partes influyen. Siempre se trata de un resultado de ambas partes, sea consciente o inconsciente, con y sin intención. Es la parte difícil, la solución de los problemas, sean pequeños o grandes, seguir adelante a pesar de todo. Hay que aprender a perdonar al otro y principalmente, a uno mismo. Pero no para dejar lo que pasó atrás, nada de borrón y cuenta nueva. Nadie olvida un error, por eso hay que tomarlo como un desafío de la vida, un desafío personal. Así es como cada persona va progresando, mejorando, retocando su personalidad y sus acciones, para que en una relación, pase lo mismo mutuamente. Aprender a nunca perder nuestra esencia, pero a la vez aprender a adaptarse el uno al otro. Aprender a manejar "ese desasosiego existencial que surge de la mano de la dependencia emocional, esos miedos que atraviesan el estómago para quedarse mientras el mundo sigue avanzando y es necesario decidir, avanzar, replantearse la propia vida. Porque, además de una película sobre el amor, los conflictos personales y los problemas en una pareja de larga duración, 6 years es sobre todo una película acerca de las decisiones. Las complejas, cambiantes y a veces irreversibles decisiones humanas, que cierran puertas, abren ventanas y ramifican el futuro en caminos obtusos que más tarde, ya no se pueden desandar. " Andrea Núñez-Torrón Stock
© Revista EAM
Lo que pasó es lo único y lo mejor que pudo pasar. No vale la pena pensar en el "hubiera". Ese verbo ya no existe y nunca existió, mas allá de la propia mente. Si algo no fue como querías, es por una razón.
Todos los caminos te van a llevar a una vida positiva y feliz, si eso es lo que querés. Entonces en vez de perder tiempo en el "que hubiera pasado si.." deberíamos enfocarnos en la realidad, pensar en lo que sucedió, analizar lo bueno y lo malo de eso y rescatar el aprendizaje que nos queda. Seguir adelante. Siempre avanzando. Nada sucede en vano. Entonces, pase lo que pase, tenemos que saber que no pudo haber sido de otra manera. No dejemos que nada nos detenga. De eso se trata la vida, levantarse y seguir. Con el tiempo vamos aprendiendo a esquivar esas piedras en el camino y nuestras caídas van a ser cada vez menos.
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